Los biocombustibles en la Argentina bajo la lupa de KPMG

Jul 29, 2019 | Noticias, Noticias Socios

A pesar de la recuperación de los últimos años no se esperan novedades importantes en esta industria durante los próximos meses ante la falta de medidas internas que fomenten la producción. Al mismo tiempo imperan restricciones a las ventas argentinas en los Estados Unidos. El Acuerdo UE-Mercosur podría traer beneficios a futuro.

La Unión Europea sigue siendo el principal destino de las exportaciones argentinas de biodiesel este año, como lo fue durante 2018.  Los especialistas de KPMG que redactaron el informe advierten que “lo sucedido con el mercado americano debe conformar un llamado de atención que incentive a las autoridades locales a la implementación de medidas de fomento a la producción local de biocombustibles y que, al mismo tiempo, fortalezcan el mercado interno (incrementando los cortes con combustibles fósiles, por ejemplo) y la diversificación de los destinos de exportación”.

La publicación también subraya la falta de esfuerzos en investigación y desarrollo en el sector, sobre todo en relación a la segunda generación de biocombustibles (que proviene de la materia prima no consumible o biomasa).

Esta deficiencia es aún más notable cuando se conocen las principales ventajas de esta fuente de energía. El informe recuerda que “los biocombustibles de segunda generación conforman un proyecto de desarrollo ineludible a largo plazo, desde que su producción, además de evitar la competencia por la materia prima, podría promover el desarrollo económico y el empleo en las provincias, federalizando la producción y el desarrollo futuro de la industria”. 

Además tienen importantes ventajas, que se podrían aprovechar para la creación de energía en a nivel nacional: los insumos utilizados para su producción no generan competencia por la tierra fértil o con la producción de alimentos; no presentan el inconveniente de la disponibilidad, que sí observan los biocombustibles de primera generación (soja, maíz, trigo, sorgo, azúcar, etc.); y resultan más baratos. Algunos ejemplos de estos biocombustibles son el biodiesel de microalgas, elaborado a partir de aceites vegetales usados o el etanol de celulosa.

El informe agrega que, la coyuntura mundial es un determinante significativo del desempeño de la industria, “situación que ha quedado en evidencia ante las restricciones arancelarias impuestas por los EEUU y lo ocurrido en el pasado con la UE”.

También recuerda que elementos de orden interno, como la inflación, la presión tributaria, la reinstauración de los esquemas arancelarios a la exportación y la ausencia de reglas claras (por ejemplo, en la determinación de los precios oficiales), “conforman actualmente los principales obstáculos al buen desempeño de la mayoría de las actividades económicas, incluida la producción de combustibles alternativos”.

«A pesar de la potencialidad probada del biodiesel en los mercados externos, el mercado interno sigue siendo un importante motor de desarrollo para estos productos en la Argentina, algo que ha resultado evidente para el bioetanol. De hecho, en los últimos años la demanda interna se ha quedado con alrededor del 43% de la producción de biodiesel y la totalidad de la de bioetanol, en respuesta tanto a los sucesos externos como a las necesidades que impone el cumplimiento de los cortes obligatorios con naftas y otros combustibles fósiles o la siempre creciente demanda interna por estos últimos”.

Finalmente, en sus conclusiones, el informe recuerda también que la actual ley de fomento a la producción de biocombustibles (N° 26.093) tiene fecha de expiración en 2021, “una posible reedición o prolongación de ésta podría traer consigo algunos de los cambios demandados por el sector (por ejemplo, un incremento del corte con combustibles). Habrá que esperar hasta entonces para diagnosticar si existe o no la voluntad política para llevarlos adelante, tarea que recaerá sobre el próximo gobierno”.